Marsaxlokk

El puerto de Marsaxlokk y sus típicos botes, los Luzzi.

Junto a Birzebbuga y Marsascala, Marsaxlokk es uno de los pueblos más pintorescos de Malta. Situado como su vecino en el sur este de la isla, cerca del aeropuerto. Esta zona de la isla no era tan turística a pesar de su cercanía a La Valletta. Pero precisamente este hecho ha provocado que muchos viajeros que buscan el lado más auténtico de la isla lo visiten sobre todo el fin de semana. A pesar de ello, la zona es más frecuentada por los malteses, tanto para ir a las playas como para tomar unas cervezas y comer pescado en alguno de sus restaurantes.

El nombre del pueblo proviene de la unión entre marsa (puerto) y xlokk (viento siroco). Marsaxlokk se encuentra en uno de los primeros lugares de poblamiento de la isla. En la bahía de St George’s se establecieron los fenicios en el siglo IX a.C La rada natural de está bahía ha sido aprovechada desde entonces, como fondeadero para barcas y buques, por ejemplo durante el Gran Sitio del siglo XVI. Hoy en día, en Marsaxlokk no hay barcos de guerra sino decenas de luzzi, los botes de pesca típicos de Malta. Pintados de amarillo, azul, verde y rojo, son una de las imágenes icono de la isla. Todos con el ojo de Osiris pintado en sus costados, los fotografrós disfrutarán de lo lindo

Como llegar.

Desde el aeropuerto no hay más de 5 km de distancia y 11 desde La Valletta, con lo que con un coche podemos llegar en un momento.

Los autobuses son, bastante, más lentos, pero es otra opción.

La iglesia de Nuestra Señora de Pompeya es el edificio que más destaca entre las casas bajas y homogéneas de Marsaxlokk.

Dónde dormir.

Aunque la zona no es de las más hoteleras de la isla existe alternativas con encanto ya sea en la propia Marsaxlokk como en sus alrededores, lo que dadas las distancias es la mitad de Malta. Les recomendamos pernoctar en esta zona si lo que buscan es tranquilidad.

¿Qué ver, qué hacer?

Ir a Marsaxlokk puede ser un alto en unas agitadas vacaciones, un impás para comer pescado (por qué no pez espada, o “lampuki” una especie mediterránea del Golden Fish) en una terracita frente a la bahía y sus luzzi melancólicas. O puede ser el campamento base para conocer otra Malta. Aún estando al sur, las distancias como repetimos no son inmensas. Podemos pasar el día en el norte de Malta o incluso en Gozo y volver a dormir a Marsaxlokk.

Aunque la fiesta no es como la de Paceville, existen muchas terrazas y restaurantes donde descansar tranquilamente. Un paseo por los bares del puerto, la plaza de la iglesia y sus callejuelas doradas es obligatorio. Además, las playas están cerca, por ejemplo la pequeña y coqueta St Peter’s Pool, St George’s Bay o St Thomas Bay.

El momento álgido de la semana es el mercado matinal del domingo. Mucha animación y muchos puestos de pescado en el puerto. Últimamente el mercado es muy bullicioso, sobre todo en verano, ya que se organizan excursiones desde La Valletta y la zona de Sliema – St Julian’as – Paceville, por lo que no se recomienda si huye de las aglomeraciones. El viernes por la noche y entre semana Marsaxloxx posee animación pero menos gentío, por lo que casi es mejor no ir durante el mercado dominical. Desde La Valletta existen excursiones organizadas los domingos.

Además de los peculiares botes, los luzzi (luzzu en singular), Marsaxlokk cuenta con una iglesia bastante destacable. La zona del puerto, la plaza de la iglesia de Nuestra señora de Pompeya construida en 1892, son el centro neurálgico de la ciudad. En esa paza se concentran varios pubs y restaurantes muy agradables. A lo largo del paseo marítimo encontrará, sobre todo el fin de semana, muchos otros restaurantes.

Foto del impresionante y macizo Fort Lucjan.

Otro monumento importante es el Fort San Lucjan, una construcción maciza de principios del siglo XVII que hoy alberga el Centro de investigación de Acuicultura. Este tipo de bastión cuadrado y sólido, con pasadizos, patios y almacenes excavados y semi enerrados es típico de toda la isla y encontramos varios similares por toda Malta. Su función era la de vigilar las costas y avisar a la población y al ejercito ante cualquier intento de invasión, y hubo muchos. El Fuerte de San Lucjan, concretamente, se encuentra casi pegado a la bahía y a unas pequeñas playas.